12 de mayo de 2010

Ana


Ana es alegría y vitalidad. Ana es alguien que entregó todo lo que tuvo, y aún sigue hipotecándose entregando lo que no tiene, porque su generosidad no conoce límites. Ana habla desde la experiencia y la sabiduría que adquirió. Sus consejos siempre son acertados, aunque a veces ella no se aplique sus teorías…
Ana es pasional, y a veces se pierde en las formas. Pero tiene la humildad que requiere el arrepentimiento.
Ana tiene don de gentes, es hospitalaria y anfitriona. Su casa es punto de encuentro de charlas, de comidas, de fiestas de pijamas que esperan amaneceres nuevos. Donde ella esté, hay calor humano, porque su corazón es un imán que atrae con sorprendente espontaneidad.
Ana fue hija, y es madre.
Ana fue esposa enamorada.
Ana es amiga siempre, sin condiciones.
Perdió en el camino su autoestima... y más cosas...
Demasiados esfuerzos que no se valoraron nada.
Muchos de nosotros,  reconocemos sus valores, agradecemos su valiosa amistad, y queremos lo mejor para ella. No sería justo de otro modo.
Ahora atraviesa duros momentos de incertidumbre.
Ana detesta sentirse atada. Renunció demasiados años a su libertad individual en beneficio de su familia, y ahora… desea recuperar las riendas de su vida.
Lo que Ana ha aportado a mi vida, requiere páginas.
Ahora, deseo que todo salga como ella merece.
Pero si no es así, que sepas, Ana, que puedes contar conmigo.
Que estas humildes y escasas palabras, te sirvan para tomar conciencia de tu valía, y te quieras un poquito más.
Tu amiga.
Mamen.

6 de mayo de 2010

Somos casi tontos.
Casi tontos… pero con arte, porque inventamos la gran mentira del Arte,  para poder llegar a  la verdad.
(Pablo Picasso)



4 de mayo de 2010




Entre roces hambrientos las pieles gastadas,
se sorprendieron atónitas,
a la luz de velas perfumadas.

Cuánto frío
Cuánto pesas, soledad.
Los inviernos son más largos
en plazas abiertas y pampas.

Turbados suspiros bailan sus llamas,
y recelos feroces dibujan paredes
de sombras mezcladas.

Cuánto frío
Cuánto pesas, soledad.
Las noches son oscuras
como acuarelas negras.

El alba se cuela por las rendijas
y el pudor por las ventanas.
Los cuerpos aún tibios
y las velas apagadas.

Cuánto frío
Cuánto pesas, soledad.
El tiempo es eterno
si no hay paz en el alma.

Qué razón darle a la duda.
Qué sentido aquel encuentro.
Cuánto frío.
Cuánto miedo.